Para Gripio y sus pisadas inmortales

Como todo en la vida algunas cosas se quedan y otras se pierden. La pérdida en muchas oportunidades es insondable y trágica, pero ahí nuestra memoria nace como una fuerza divina que completa los espacios olvidados, entregándonos felicidad. Tengamos presente en nuestro horizonte tanto la memoria como la pluma y la tinta, las armas más potentes contra el tiempo y sus trampas de olvido. Recordemos y pongamos en práctica el legado de aquello que no volverá.
Para Gripio y sus pisadas inmortales
Ayer un amigo marchó dolido,
un compañero de vida y puño
que caminó entre almas y rostros,
y dejó huellas en los corazones
Su historia corta marcó a la utopía
el pensamiento crítico y la risa
Rayando la ironía
Cantando letras de trovadores del ayer
No quiso afirmar la maldición de Sartre,
ni conseguir la gloria de Dios.
Simplemente quería marchar dolido
sin culpar al inocente desconcertado
Su inconfundible surrealismo
firmó las páginas de la unidad,
que hoy se expande a la práctica,
que se expande después del requiem
Las lágrimas no están de más,
sino que limpian la impotencia,
nos imploran no entender
y llenan lo que se fue
"Ruge el cielo por vos",
cantabas por los pasillos
mientras partías lejos
y sin saber que sería tu himno.
Dedico ésto a quien nos dejó y que hoy celebraría su cumpleaños. Compañero José Ignacio García, ¡siempre presente!






