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10/09/2008

Homenaje


Tres cuecas y un tango (que bailaba con maestria) para mi abuelo Hugo Díaz Rivera que ya no está con nosotros.

Los tres



Astor Piazzolla - Libertango

10/05/2008

Gut

Ahora puedo escuchar "Knife Party" más tranquilo.

Recordando a David Lynch

Una vez me tomó todo un día acordarme de su nombre. No va a volver a pasar.


El sueño del cordero

"Ahí estaba él, una mezcla entre su padre y el ángel salvador que no pudo reconocer. ¿Dónde estaba el límite entre la cordura y la insanidad?
Se le acercó. Su rostro estaba en sombras y detrás de él la niebla se movía como si tuviera vida propia. Entonces la figura estiró su brazo y abrió su mano. Cocaína. Le ofrecía un puñado de muerte; ella no podía moverse, era presa del pánico.
Él no abrió su boca, pero ella supo que se llamaba Prometeo. Entonces empezó a llorar, pues era un dios pagano, una fuerza ficticia a la que no podía orar.
Prometeo iba desnudo, sin embargo no tenía sexo. Era simplemente una gran sombra que ofrecía la tentación, el pecado.
Este, al ver que ella no reaccionaba, se echó a la boca el puñado blanco y apareció clavado en una cruz. Ahora era Jesucristo, y a sus pies había una lanza.
María se vio sola y comprendió inmediatamente que debía clavarle la lanza en su costado. Tenía miedo. No sabía si iba a poder cargar con esa responsabilidad, así que cayó de rodillas y continuó derramando lágrimas.
Finalmente, un pensamiento iluminó su cabeza. Se acercó hasta la cruz, tomó la lanza, miró profundamente a la sombra crucificada y se clavó todos sus pecados en el estómago hasta que perdió la vista."

(Díaz, José; Cartas a la muerte; pg. 4)

Basta de silencio

Sin explicaciones, volvió a teclear.