Sentí que soñaba
Este cuento no va agregado a “Sentí que soñaba”
(En serio, no es un recurso literario ingenioso)
Otro cuento nihilista
(En serio, no es un recurso literario ingenioso)
Otro cuento nihilista
Caminaba por la calle “El convento” mientras me sentía muy contento de haber entendido la crítica que hace Nietzsche con respecto al cristianismo como contradicción de la razón[1]. Cuando me di cuenta que fumaba, que caminaba sobre las hojas de los árboles, que sentía un leve frío a través de mi chaleco y que solo faltaba que hubiera llovido para sentirme como aquella vez que caminaba luego de haber visitado a mi polola.
Esa vez había llovido y se estaba haciendo de noc
he; los faroles reflejaban su luz anaranjada en las pozas, hacía un leve frío, fumaba y me sentía muy contento porque había visto a mí polola luego de un largo tiempo que no nos veíamos.Entonces me acordé de un cuento que había escrito acerca de mí mismo caminando por “El convento”, con las mismas condiciones de cómo lo hacía entonces, pero con un sentimiento totalmente distinto al que sentía en aquel momento: angustia.
He aquí el cuento que escribí luego de esa caminata angustiante:
El leproso crónico
En el horizonte se divisaban unas nubes verde claro debido al atardecer y a la pronta descarga eléctrica que vendría después.
Caminaba por las calles solitarias sin ninguna compañía más que el viento. El concepto entonces se impuso en su mente y se auto-elogió pensando en lo ingenioso que era para crear metáforas y que podría usarlo como título para un gran cuento que luego escribiría.
Las hojas que caían de los árboles chocaban con su cuerpo mientras éste pisaba apropósito las hojas más secas que yacían agonizantes.
El concepto dejó de parecerle divertido y comenzó a caminar más rápido, pensó que así, tal vez éste se alejaría de él. Era su martirio e incluso pensó que era su castigo o su maldición.
Escupió al suelo con desagrado y escuchó la voz de una mujer mayor que le decía a su hijo: Entra que van a haber rayos.
Siguió caminando indiferente, con el paso firme, pensando en su soledad, hasta que dijo: “De partir mi leprosa carne, moriría infeliz”.
Sí, ambos momentos –el de “amor y “realización”- son tesis contra antítesis –la “angustia”-. Este cuento es la síntesis…
Caminaba por las calles solitarias sin ninguna compañía más que el viento. El concepto entonces se impuso en su mente y se auto-elogió pensando en lo ingenioso que era para crear metáforas y que podría usarlo como título para un gran cuento que luego escribiría.
Las hojas que caían de los árboles chocaban con su cuerpo mientras éste pisaba apropósito las hojas más secas que yacían agonizantes.
El concepto dejó de parecerle divertido y comenzó a caminar más rápido, pensó que así, tal vez éste se alejaría de él. Era su martirio e incluso pensó que era su castigo o su maldición.
Escupió al suelo con desagrado y escuchó la voz de una mujer mayor que le decía a su hijo: Entra que van a haber rayos.
Siguió caminando indiferente, con el paso firme, pensando en su soledad, hasta que dijo: “De partir mi leprosa carne, moriría infeliz”.
Sí, ambos momentos –el de “amor y “realización”- son tesis contra antítesis –la “angustia”-. Este cuento es la síntesis…
[1] En su libro “El Anticristo”.


1 Comments:
yo creo q algo se tiene q hacer con todo esto......
con todo esto.....
con todo esto......
con toooooodo esto.
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Josefino, at 11:43 p. m.
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