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4/28/2006

Sentí que soñaba

Confusión

Caminaba a encontrarme con ella en aquel café de moda que imitaba el estilo francés. Cruzando la calle el golpe fue súbito, todo se fue a negro.
La imagen de las luces delanteras de una camioneta surcaba mi cabeza y mi cuerpo no reaccionaba. Miles de caras. Gritos. Un auto arrancando. Todo a negro.
Nuevas imágenes: Me encontraba en la esquina de una calzada. La señalización decía que la calle se llamaba “Eugenio Lipponen”, personaje que no reconocía y que poca importancia le di debido a aquel desagradable zumbido que golpeaba incesantemente y alternadamente cada uno de mis oídos. No supe si era de día o de noche, no podía percibir nada a excepción de la calzada y su nombre. ¡Nombre que ahora no entendía!, solamente veía un montón de letras alineadas. A negro de nuevo.
Vi dos alas negras en la oscuridad, un rostro marchito y un largo pasillo sin luz por donde caminé tanteando las paredes.
Mis ojos se entreabren: Tubos, jeringas, tijeras, batas, una cruz de sangre y una luz que quemaba mis ojos. Ella, y a negro…