Sentí que soñaba
Pasillos del lugar sin tiempo
No sé qué día es hoy, estoy perdido en el tiempo. Pero no se preocupen, me sucede a veces por andar sin reloj, por andar sin calendario y por mi falta de interés en el tema.
Sí, a veces la veo, generalmente de noche. Ella arreglada, yo también, pero al cuarto vaso de alcohol se me quita. Digo algo chistoso, ella se ríe, se va, me quedo con mis amigos y luego me voy. ¿¡Qué mierda estoy esperando!? Ni yo lo sé, si supiera hace rato que no estaría vagando por estos pasillos del lugar sin tiempo.
De todas formas, algún día vendrá la gran revelación, ¿o no?, ¿y si no me espera?, ¿y si no actúo?, ¿y si…?
No, esto es demasiado, a veces hay que dejar que las cosas fluyan, no pensar tanto, olvidar lo que se sabe y simplemente caminar.
A pesar de todo, es entretenido ver qué se encuentra por estos pasillos, es como una vorágine surrealista donde todo el tiempo se confunde y lo dicho ayer se entremezcla con lo que diré mañana.
¡Camaradas!, los echaba de menos, hace una noche que no los veo, ¿cómo han estado?, ¿bien?, me alegro, yo también. ¿Qué si ella me gusta?, es probable, ¿Que qué voy a hacer?, dejar que fluya. Creo… ¡Brindemos por el ave fénix!
Alienado.
Me gusta emular a escritores renombrados cuando tengo el ánimo. Lo encuentro didáctico y entretenido. Además, así no siento tan lejanas las paredes de mi pieza. Creo…
Depende del autor que esté emulando en realidad, y claramente de mi estado de ánimo. Por ejemplo, ahora no podría escribir de amor (Por ejemplo: No podría emular a Gustavo Adolfo Bécquer[1], pero sí podría a emular a Eugenio Lipponen[2]) ya que estoy sólo, y hacerlo me pondría sumamente melancólico. Creo…
El punto es que a veces escribir te ayuda a destruir los laberintos de tu mente. Es como un viaje hacia el interior para luego renacer. Como el ave fénix.
Escribir una historia sencilla y compleja es un vicio cuando se está inspirado. El lápiz no se detiene y los ojos permanecen atentos al baile que se produce entre éste y el papel. Es toda una coreografía.
¿Alienado?, pero si no hay nadie con quién hablar aquí.
No, esta dinámica me reconforta: Salir, tomar, reír, bailar, conversar, regresar y dormir. Creo…
¿Será que escribiendo creo mis propios laberintos mentales? Tal vez sí, tal vez no, lo único que sé es que estoy liberando aquello que tenía detrás de mis ojos.
Sí, a veces la veo, generalmente de noche. Ella arreglada, yo también, pero al cuarto vaso de alcohol se me quita. Digo algo chistoso, ella se ríe, se va, me quedo con mis amigos y luego me voy. ¿¡Qué mierda estoy esperando!? Ni yo lo sé, si supiera hace rato que no estaría vagando por estos pasillos del lugar sin tiempo.

De todas formas, algún día vendrá la gran revelación, ¿o no?, ¿y si no me espera?, ¿y si no actúo?, ¿y si…?
No, esto es demasiado, a veces hay que dejar que las cosas fluyan, no pensar tanto, olvidar lo que se sabe y simplemente caminar.
A pesar de todo, es entretenido ver qué se encuentra por estos pasillos, es como una vorágine surrealista donde todo el tiempo se confunde y lo dicho ayer se entremezcla con lo que diré mañana.
¡Camaradas!, los echaba de menos, hace una noche que no los veo, ¿cómo han estado?, ¿bien?, me alegro, yo también. ¿Qué si ella me gusta?, es probable, ¿Que qué voy a hacer?, dejar que fluya. Creo… ¡Brindemos por el ave fénix!
Alienado.
Me gusta emular a escritores renombrados cuando tengo el ánimo. Lo encuentro didáctico y entretenido. Además, así no siento tan lejanas las paredes de mi pieza. Creo…
Depende del autor que esté emulando en realidad, y claramente de mi estado de ánimo. Por ejemplo, ahora no podría escribir de amor (Por ejemplo: No podría emular a Gustavo Adolfo Bécquer[1], pero sí podría a emular a Eugenio Lipponen[2]) ya que estoy sólo, y hacerlo me pondría sumamente melancólico. Creo…
El punto es que a veces escribir te ayuda a destruir los laberintos de tu mente. Es como un viaje hacia el interior para luego renacer. Como el ave fénix.

Escribir una historia sencilla y compleja es un vicio cuando se está inspirado. El lápiz no se detiene y los ojos permanecen atentos al baile que se produce entre éste y el papel. Es toda una coreografía.
¿Alienado?, pero si no hay nadie con quién hablar aquí.
No, esta dinámica me reconforta: Salir, tomar, reír, bailar, conversar, regresar y dormir. Creo…
¿Será que escribiendo creo mis propios laberintos mentales? Tal vez sí, tal vez no, lo único que sé es que estoy liberando aquello que tenía detrás de mis ojos.
Alienado…
[1] Poeta y escritor de cuentos del siglo XIX, nacido en Sevilla, España, y que murió, sin síntomas previstos, al tiempo que falleció Valeriano, su hermano.
[2] Poeta de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, nacido en 1877 en Ciudad de México, y que murió a los 33 años de edad durante la revolución, específicamente en la insurrección de Emiliano Zapata en 1910.


1 Comments:
Y con respecto a lo primero.... no tienes nada que perder, ni siquiera tiempo. Lo único que podrías lamentar en no terminar de conocerte.
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Josefino, at 7:30 p. m.
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