El castigo de Prometeo

La espera parecía eterna. Noches imperecederas, empapado de alcohol y escuchando violines.
Un intersticio y a la vez un preludio de que volvería a sentir la sangre caliente.
Más de un libro, un vaso de ron añejo, la canción destructiva, un par de lágrimas y unos labios que me esperan.
A veces el tiempo no importa…
Tom Waits - God's away on business


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angeles, at 11:25 a. m.
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