Nostálgico, ese el concepto.

Todo se gatilló mientras veía Garden State con Catalina Patri, una gran amiga. Ella me había recomendado la película así que la vimos.
La película trata de un joven estoico que no se sobresalta por nada, un impávido frente a cualquier situación -debido a su consumo de varios medicamentos antidepresivos y calmantes-, incluyendo la muerte de su madre, que se convierte en la razón de su regreso a New Jersey.
Andrew Largeman, interpretado por Zach Braff, regresa a su ciudad natal tras muchos años de ausencia y se reencuentra con todo su viejo mundo. Evita a su padre que lo envió a un internado cuando era niño y pasa la mayor parte con sus amigos, en un pueblo donde la mayoría de la gente pareciera no estar cuerda.
Largeman deja de tomar sus medicamentos y le explica a su padre que quiere dejarlos porque se ha dado cuenta de que quiere vivir, que no quiere permanecer adormecido y que quiere sentir la vida, aunque se encuentre con puro dolor.
Sin embargo, Largeman conoce a Sam (Natalie Portman), la cual se convierte en su pilar de vida, un refugio en el cual encuentra el amor, la contraparte a todo el dolor que ha vivido.
El punto es que no puedo dejar de identificarme con el personaje principal, me recuerda a mi adolescencia y me ha producido un amargo gusto a nostalgia, un dejo de tristeza que me ha llevado a los espacios más recónditos de mi mente. A ese lugar que había olvidado, a ese rincón de mí que estuvo presente durante largo, largo tiempo.
La película trata de un joven estoico que no se sobresalta por nada, un impávido frente a cualquier situación -debido a su consumo de varios medicamentos antidepresivos y calmantes-, incluyendo la muerte de su madre, que se convierte en la razón de su regreso a New Jersey.
Andrew Largeman, interpretado por Zach Braff, regresa a su ciudad natal tras muchos años de ausencia y se reencuentra con todo su viejo mundo. Evita a su padre que lo envió a un internado cuando era niño y pasa la mayor parte con sus amigos, en un pueblo donde la mayoría de la gente pareciera no estar cuerda.
Largeman deja de tomar sus medicamentos y le explica a su padre que quiere dejarlos porque se ha dado cuenta de que quiere vivir, que no quiere permanecer adormecido y que quiere sentir la vida, aunque se encuentre con puro dolor.
Sin embargo, Largeman conoce a Sam (Natalie Portman), la cual se convierte en su pilar de vida, un refugio en el cual encuentra el amor, la contraparte a todo el dolor que ha vivido.
El punto es que no puedo dejar de identificarme con el personaje principal, me recuerda a mi adolescencia y me ha producido un amargo gusto a nostalgia, un dejo de tristeza que me ha llevado a los espacios más recónditos de mi mente. A ese lugar que había olvidado, a ese rincón de mí que estuvo presente durante largo, largo tiempo.


1 Comments:
Estoy entre arrepentida y orgullosa de haberte mostrado esta "obra de arte" (en mi opinion).
No fue mi intencion en ningun momento abrirte viejas heridas, sino mostrarte una pelicula que me llego hasta bien bien adentro.... Espero haber sido una Sam para ti.... vecino!
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Lapizcata, at 10:21 p. m.
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