“El prometeo moderno” de Shelley o la creación bastarda
“Era ya oscuro cuando desperté.
Sentí frío y temor, aunque fuese
instintivo, al verme tan solo.”
Sentí frío y temor, aunque fuese
instintivo, al verme tan solo.”
El libro de Mary Shelley es un viaje al corazón de uno de los grandes temores de aquellos ilustrados que confiaban plenamente en la ciencia: Que sus avances tecnológicos –que retan el poder de Dios, según algunos religiosos- se tornen contra la voluntad del hombre.
La temática ya es conocida por aquellos que son amantes del género de la ciencia ficción y la podemos ver en títulos de películas conocidas como “Terminator” o “Matrix”. Sin embargo, estas películas no sobredimensionan la naturaleza y los sentimientos de la creación, son máquinas destructoras que a diferencia de la invención de Víctor Frankenstein, no tienen sentimientos.
Este hombre, reconstruido con partes de muertos sufre por su condición, la gente le teme y es abandonado por su “padre”. Se perdió, llegó al bosque escapando de la muerte y ahí, tal cual como un niño, lleno de inocencia frente a un mundo desconocido, tuvo que aprender qué era la vida. No sabía lo que era el hambre, no sabía lo que era alimentarse, no sabía hablar ni leer, sólo tenía su capacidad de racionar y con ella descubrió que infundía temor a todas las personas.
Despreciado por la sociedad, vivió en las sombras, siempre sufriendo, queriendo tener la compañía de un amigo. Luego, esta necesidad de relacionarse se transformó en la necesidad de tener una pareja que fuera creada al igual que él, para que así no fuera rechazado.
Así, esta criatura privada del amor y de cualquier tipo de relación social, busca la venganza, sabe que su propio “padre” le ha abandonado por su condición repulsiva, no sabe si tiene alma, quién es, ni por qué le han traído a la vida.
De alguna u otra forma, muchos nos hemos cuestionado lo mismo frente a la vida y lo divino. Nos sentimos criaturas abandonadas que han venido solo a sufrir a este mundo. Tal vez lo seamos, tal vez no.Este libro retrata la corrupción de la inocencia. Es la tragedia de un hombre deforme que no es tal, sino un niño encerrado en un cuerpo que nunca obtuvo cariño alguno y que por falta de él, busca la venganza con el ser que le dio la vida para sufrir: Víctor Frankenstein, el pequeño dios.
La temática ya es conocida por aquellos que son amantes del género de la ciencia ficción y la podemos ver en títulos de películas conocidas como “Terminator” o “Matrix”. Sin embargo, estas películas no sobredimensionan la naturaleza y los sentimientos de la creación, son máquinas destructoras que a diferencia de la invención de Víctor Frankenstein, no tienen sentimientos.

Este hombre, reconstruido con partes de muertos sufre por su condición, la gente le teme y es abandonado por su “padre”. Se perdió, llegó al bosque escapando de la muerte y ahí, tal cual como un niño, lleno de inocencia frente a un mundo desconocido, tuvo que aprender qué era la vida. No sabía lo que era el hambre, no sabía lo que era alimentarse, no sabía hablar ni leer, sólo tenía su capacidad de racionar y con ella descubrió que infundía temor a todas las personas.
Despreciado por la sociedad, vivió en las sombras, siempre sufriendo, queriendo tener la compañía de un amigo. Luego, esta necesidad de relacionarse se transformó en la necesidad de tener una pareja que fuera creada al igual que él, para que así no fuera rechazado.
Así, esta criatura privada del amor y de cualquier tipo de relación social, busca la venganza, sabe que su propio “padre” le ha abandonado por su condición repulsiva, no sabe si tiene alma, quién es, ni por qué le han traído a la vida.
De alguna u otra forma, muchos nos hemos cuestionado lo mismo frente a la vida y lo divino. Nos sentimos criaturas abandonadas que han venido solo a sufrir a este mundo. Tal vez lo seamos, tal vez no.Este libro retrata la corrupción de la inocencia. Es la tragedia de un hombre deforme que no es tal, sino un niño encerrado en un cuerpo que nunca obtuvo cariño alguno y que por falta de él, busca la venganza con el ser que le dio la vida para sufrir: Víctor Frankenstein, el pequeño dios.


1 Comments:
No sé wn... Yo creo que la novela tiene dos caras: Por un lado, el romancismo criticón a la técnica del siglo XIX... Por otro lado, mucho más novedoso y entretenido, me llama la atención este "Ángel Caído"... El ojo muerto de dios...
Por cierto, cacha: http://bitacora-infernal.blogspot.com/2007/08/thich-quang-duc.html
By
Drako Sagev, at 10:07 p. m.
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