El orden

El orden: los estatutos que la sociedad se ha impuesto a sí misma en función de cumplir con normas y reglas. Así, no solamente nos definimos como seres humanos y nos movemos físicamente por las calles de nuestra ciudad, sino que también nos educamos, nos sanamos de cuerpo y espíritu, nos relacionamos con el resto de la gente y experimentamos con nuestro entorno.
Vivimos en una época frenética donde los “ismos” han desaparecido para dar paso a la relatividad, a la ambigüedad, a una serie de sendas que están dispersas y nos dejan en la inconsistencia, en el existencialismo de Sartre, y nos convertimos en un engranaje, en una máquina que busca obtener más ingresos (materiales o espirituales) de lo que invierte.
Buscamos respuestas en lo racional o en lo metafísico, buscamos una excusa para aferrarnos a este mundo o al más allá, mientras destruimos el mundo con la extracción masiva de nuestros recursos naturales, buscando el progreso, las ventajas comparativas y la evolución de nuestra especie. Nos esparcimos como un virus, enfermando nuestro planeta.
En el peor de los casos, cuando se está cansado de buscar, necesitamos evadirnos. Entonces tomamos alcohol, fumamos, buscamos pasatiempos, leemos, escuchamos música, practicamos un deporte, tomamos pastillas para dormir, en el fondo, lo que sea que nos mantenga alejados de la realidad, de ese proceso de autodestrucción que amenaza contra todos los estándares conocidos.
Catalogamos y organizamos la vida, creemos que somos la máxima forma de vida de la tierra, pero sin ese orden, nos extinguimos…
Vivimos en una época frenética donde los “ismos” han desaparecido para dar paso a la relatividad, a la ambigüedad, a una serie de sendas que están dispersas y nos dejan en la inconsistencia, en el existencialismo de Sartre, y nos convertimos en un engranaje, en una máquina que busca obtener más ingresos (materiales o espirituales) de lo que invierte.
Buscamos respuestas en lo racional o en lo metafísico, buscamos una excusa para aferrarnos a este mundo o al más allá, mientras destruimos el mundo con la extracción masiva de nuestros recursos naturales, buscando el progreso, las ventajas comparativas y la evolución de nuestra especie. Nos esparcimos como un virus, enfermando nuestro planeta.
En el peor de los casos, cuando se está cansado de buscar, necesitamos evadirnos. Entonces tomamos alcohol, fumamos, buscamos pasatiempos, leemos, escuchamos música, practicamos un deporte, tomamos pastillas para dormir, en el fondo, lo que sea que nos mantenga alejados de la realidad, de ese proceso de autodestrucción que amenaza contra todos los estándares conocidos.
Catalogamos y organizamos la vida, creemos que somos la máxima forma de vida de la tierra, pero sin ese orden, nos extinguimos…
Inspirado por el ensayo de Charles Bowden, leído en "Our way of life", de Zoar.


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