La última bocanada

El pelo mojado, dos brazos en cada una de las dos espaldas y las gotas cayendo sobre el suelo del metro.
Afuera llueve, pero no importa, nada importa, ni la hora ni la gente, son personajes secundarios en una historia de dos.
La despedida, el viento, la lluvia, los autos, los faros reflejando la lluvia (mención a otro cuento nihilista) y el cigarro que se consume entre mis dedos y mi boca.
Ahí estás y otra vez, caminando, mirando, hablando, sonriendo y contándome. Sensaciones que no cansan. Las ganas de un abrazo, de tu voz, de tus ojos, de tus labios.
Las ansias de verte multiplican las imágenes. Las canciones son la espera y el tiempo no existe, no es.
La última bocanada que termina el cigarro y que es lanzado bajo la lluvia. El sentimiento que no termina y que no morirá con la lluvia.
Afuera llueve, pero no importa, nada importa, ni la hora ni la gente, son personajes secundarios en una historia de dos.
La despedida, el viento, la lluvia, los autos, los faros reflejando la lluvia (mención a otro cuento nihilista) y el cigarro que se consume entre mis dedos y mi boca.
Ahí estás y otra vez, caminando, mirando, hablando, sonriendo y contándome. Sensaciones que no cansan. Las ganas de un abrazo, de tu voz, de tus ojos, de tus labios.
Las ansias de verte multiplican las imágenes. Las canciones son la espera y el tiempo no existe, no es.
La última bocanada que termina el cigarro y que es lanzado bajo la lluvia. El sentimiento que no termina y que no morirá con la lluvia.


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